Edificios que diagnostican su propio estado interior

Edificios que diagnostican su propio estado interior


Sistema nervioso incrustado

Más concretamente, el sistema tiene dos partes. Por un lado, está el modelo computacional mencionado, en el que se incluyen todo tipo de parámetros y datos sobre los edificios, como la fuerza y ​​la densidad de sus muros, vigas, escaleras en cada piso, etc.

Por otro lado, a los edificios se les colocarían  acelerómetros que detectarían vibraciones y movimientos en ellos, desde los cimientos hasta los techos o tejados. Según los autores del avance, estos sensores representarían “un sistema nervioso incrustado”.

De momento, los investigadores del MIT han probado ya el sistema en un edificio del propio centro de investigación, el llamado Green Building, que es una construcción de 21 pisos hecha completamente de hormigón armado, y diseñada en la década de 1960. Para ello, han usado 36 acelerómetros.

Edificios que se autodiagnostican

También han elaborado una simulación por ordenador de dicho edificio y se han introducido en ella las vibraciones que podrían afectarle. El modelo ha permitido predecir cómo reaccionaría el edificio y sus diversos elementos a dichas vibraciones. En principio es seguro, aseguran los científicos, pero está sujeto a un poco de vibración, sobre todo en los pisos superiores.

El equipo tiene previsto ahora verificar ahora su modelo computacional con experimentos en laboratorio, en concreto con una réplica de 4 metros de altura de la estructura de un edificio. El objetivo final: que se puedan construir edificios equipados con sensores y algoritmos de procesamiento central, que sean inteligentes, puedan ‘registrar’ su propia salud en tiempo real y, posiblemente, sean resistentes a fenómenos extremos.